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Mañana es el día del libro, pero las celebraciones ya han comenzado en todos los lados, en Santander comenzó ayer y durará toda la semana que viene.

Yo me hago una pregunta ¿sirve de algo el día del libro? además de que las librerías aumenten sus ventas que es lo único que veo de bueno al asunto. Los que leemos habitualmente nos da un poco igual el día del libro, al menos a mí, si en ese momento me apetece comprarme un libro lo compro, pero no es una necesidad imperiosa.

Esta claro que en España no se lee demasiado, pero tampoco pensemos que se lee poco y ante todo no juzguemos lo que se lee. Corren ríos de tinta por las redes sociales en los últimos meses de que en nuestro país un 40% de la población no posa los ojos sobre un libro. Y yo me pregunto ¿por qué muchas veces se juzga a la gente que no lee o que no lee una calidad literaria que nos parece adecuada? En cuestión de lectura como en otros aspectos de la vida cada uno tiene sus necesidades, sus límites y se lo toma de una manera u otra: gusto, ocio, aprendizaje, escape de la realidad o desde mi punto de vista, clases de pedantería por determinados lectores.

En el caso de que no leas, también gozas de todo mi respeto, tal vez la vida no permita a todo el mundo leer: demasiado trabajo, responsabilidades, el cansancio al llegar a casa hace que sea más fácil ponerse delante del televisor que leer un libro. O un trabajo difícil hace que sea más llevadero leer obras ligeras con las que no romperse la cabeza que grandes obras. O simplemente no te gusta leer.

Como bibliotecaria el respeto a los usuarios para mí está por encima de todo, y respeto igual al lector que se lleva a Cicerón, Flaubert, Cervantes o cualquiera de las grandes plumas de la historia de la literatura que a aquellos que se llevan novelas de amor, policíacas que siempre se han considerado de segundo orden  u obras menores porque es lo que les motiva. Todos tienen mi respeto y mi admiración. ¿Por qué? Porque todos ellos encuentran un rato de su ocupada y estresante vida (porque parece que todo el mundo tiene ese tipo de vida hoy en día) para leer unas líneas.

No nos engañemos, en los tiempos que corren en los que todo lo hacemos deprisa y corriendo, desde el trabajo hasta nuestras vacaciones, en las que tenemos que visitar todos los monumentos y lugares imprescindibles de la ciudad a la que vayamos, leer es una especie de lujo para la población, puesto que necesita de tiempo y bastante tiempo y eso es lo que los habitantes de nuestro mundo parece que carecen. Las máquinas han venido para quedarse y roban mucho de ese tiempo a los humanos. Pero a veces esas maquinitas nos traen noticias del mundo real, los libros nos hacen evocar y sentir pero a mí en ocaiones me gustaría que me abandonaran un poco.

Muchas veces los lectores somos implacables con los no lectores, y creo que estamos equivocados. La cultura y sobre todo el aprendizaje y la tolerancia está en otros aspectos de la vida, como en una charla con alguien a quien aprecias o con alguien con quien no tienes afinidad que también se puede aprender y mucho.

Para terminar diré que esto no es una apología de la no lectura, si hay algo que me gratifica en esta vida es que alguien me diga que les ha gustado mucho el libro que les he recomendado. Los usuarios y amigos que vienen a la biblioteca a que les sugiera libros son personas que me hacen mucho más feliz como bibliotecaria y como persona porque me siento más realizada. Pero también tienen todo mi respeto aquellos con los que no coincido en absoluto en las lecturas o que no le dedican tiempo al asunto por las razones que a ellos les parezcan. Los lectores y los que nos dedicamos al mundo del libro en cada una de sus facetas no somos dioses, que a veces lo parece.

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