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Alain Delambre, un hombre que en el pasado era director de recursos humanos en una gran empresa lleva cuatro años en paro, ha perdido toda esperanza de encontrar trabajo y se siente cada vez más marginado. Trabaja a tiempo parcial en una empresa cuatro horas de madrugada con un jefe al que detesta y un horario infernal.

Como un ciudadano modelo sigue apuntado al paro y de la noche a la mañana una empresa de reclutamiento considera su candidatura para trabajar en un puesto de recursos humanos semejante al que ocupaba, está dispuesto a todo con tal de conseguir el empleo y recuperar su dignidad, si antes mentía ahora las mentiras se van a convertir en una constante en su vida. Mentirá a su mujer Nicole, embaucará a su hija Mathilde para que le deje parte del dinero que tiene ahorrado para las arras de ese piso que se va a comprar y todo para qué,  para poder participar en la prueba final del proceso de selección: un simulacro de toma de rehenes. Debe investigar las debilidades de los trabajadores que en ese momento están ocupando el puesto que él se merece, por lo tanto se pone manos a la obra, contratará a un investigador que le ofrezca trapos sucios de sus posibles contrincantes.

Cuando comienza el juego de rol se convertirá en un juego de locura puesto que Alain con toda la información que maneja hace titubear a los jugadores, a partir de aquí la novela da un giro en el que vemos a nuestro protagonista cargado de ira, pero sin perder la perspectiva aunque no lo parezca, y la prueba final para la contratación no va a tener nada que ver con lo habían planificado sus supuestos jefes.

Pierre Lemaitre dibuja un personaje, porque ante todo creo que es un escritor de personajes, dentro de una trama que hace que le odies en las más de las ocasiones, por descuidar a su familia y anteponer su “supuesta desgracia” a la vida de los que le rodean. En otras ocasiones empatizas con él puesto que es un hombre de 56 años que sabe que ya no tiene un futuro laboral por delante, ya tiene fecha de caducidad, y se le presenta la ilusión de su vida y sobre todo la de gratificar y llegar a ser alguien ante su familia, puesto que él vive su condición de parado como la de un paria, una carga para su mujer pues no está al mismo nivel que ella, algo que a Nicole no le importa.

Si algo caracteriza al francés es que sabe hacer aflorar las emociones de los lectores, al menos a mí me ocurre. Leia un comentario en una reseña de alguien que no habia leído el libro, como algo que no la interesaba porque era algo fantástico o que no ocurre. Parece que vivimos en la luna, ¿a cuánta gente han prejubilado o mandado a la calle con cincuenta y tantos y han contratado mano de obra más barata porque les resulta más rentable? Recursos inhumanos es un fiel reflejo de la sociedad actual, tal vez un poco exagerado porque a Lemaitre siempre le gusta llevarte al límite, producir angustia, pero es el día a día de los años que nos ha tocado vivir.

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