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Incapaz de guardar reposo pese a sus alucinaciones y desvanecimientos, y aburrido ya de la vida que lleva con su hermanastro Mal y con Rose Quirke regresa al trabajo en la morgue de Dublín. Es a él a quien llama su ayudante Sinclair cuando aparece un cuerpo en el interior de un coche calcinado que se ha chocada contra un árbol: todo apunta al suicidio de un funcionario advenedizo, pero cuando Sinclair comienza a hacer la autopsia encuentra heridas en el cráneo y no parece que sea un suicidio sino algo más, acude a Quirke y este que esta deseando dejar esa vida aburrida y de reposo que lleva, revisará la autopsia y está convencido de que el hombre que iba en el coche no se ha suicidado; para intentar aclarar al asunto acude al inspector Hackett y le presenta el caso.

Por otro lado a Phoebe, la hija de Quirke estando en una cafetería donde come habitualmente, le llega un mensaje taquigrafiado de una chica llamada Lisa Smith que la convoca fuera de la misma, puesto que quiere hablar con ella. Lisa la dirá que iba en el coche con el hombre que se ha estrellado, es más, esta embarazada de él, tuvieron una discusión y se marchó del coche y a los pocos instantes lo vio arder, está convencida de que no ha sido un suicidio, el joven no era un suicida, lo que si sabia era demasiado de las altas esferas de la ciudad, sobre todo de la iglesia, esa institución que ejerce sus tentáculos en Irlanda y se aprovecha de las situaciones más desvalidas en su beneficio, en esta ocasión aparece el tráfico de bebes del cual la iglesia saca dinero y convence a las jóvenes de que son unas pecadoras, como siempre la culpa, una de los grandes anatemas de la iglesia católica.

En esta entrega del patólogo saldrá a la luz todos los fantasmas familiares, descubrirá quienes son sus padres y la amargura que eso podría traerle aparejado, mas a Quirke le deja ya todo frío. Entra en su vida una mujer, concretamente la jefa de su hija, la psicoanalista austriaca Evelyn Blake, ¿Quirke llegará a enamorarse de ella? Todo parece indicar que sí, por otro lado la relación entre el ayudante de Quirke: David Sinclair y Phoebe comienza a hacer aguas, aunque la relación entre ambos siempre ha sido algo extraña.

Aunque la novela me ha parecido peor que Órdenes sagradas, la anterior entrega, Benjamin Black nunca defrauda y en esta entrega se aclaran los lugares oscuros que siempre han rodeado a la familia y en muchas ocasiones han envenenado las relaciones entre ellos, sobre todo por la poderosa influencia del padre de Quirke en la vida familiar.

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