Etiquetas

,


libreroselinunteEl librero de Selinunte es una hermosa y triste fábula narrada por Nicolino un niño de trece años, que ya al abrirse la novela siendo adulto nos avisa de que Selinunte, la hermosa localidad siciliana ya no es el Selinunte de otro tiempo.

Y así da paso a la narración de lo que ocurrió en la localidad cuando llegó un librero un tanto especial, que no vende libros, sólo los lee. En un principio el librero despierta cierta expectación en los vecinos y algunos de ellos van a ver que ocurre en la librería, pero al ver que el extraño hombre, pues más parece un duende que una persona con su escasa estatura, su cabeza de calabaza y sus pequeños ojos no hace otra cosa más que leer, para los vecinos este tema carece de interés. En cambio en el que aviva una enorme curiosidad es en Niccolino que ve en el librero una especie de mago que a través de las palabras le transmite todo tipo de sensaciones, incluso es capaz de memorizarlas tras habérselas oído al maravilloso librero.

Se esconderá todas las noches en la librería mientras el hombre lee trozos de autores como Proust, Tolstoi, Dostoievsky, Pessoa,  Leopardi,  Rimbaud… y le pedirá a su tío que tiene una altura y constitución parecida a la suya que se quede en su cama para poder llevar a cabo sus escapadas.

Si ya a los vecinos el librero les generaba una enorme desconfianza, ocurren un par de acontecimientos en la ciudad: el derrumbe de una escultura y la desaparición de una niña, y entonces que mejor oportunidad que echar la culpa al librero, al que nadie comprende. Los vecinos se toman la justicia por su mano y en un principio tiran piedras a la librería  y posteriormente  la queman.

El librero se vestirá de forma apropiada y conducirá todos los libros hacia el mar. Y la localidad de  Selinunte se ensombrecerá y caerá sobre ella un maleficio que la hace convertirse en una ciudad afásica en la que la comunicación y el poder de la palabra queda arrasado.

He de decir que el librero de Selinunte es la novela sobre libros y libreros que más me ha gustado hasta ahora y que esconde una gran enseñanza. Es una fábula triste a la vez que enternecedora.

“Y empezó a recordar en su magín los mejores momentos de su vida agradable, cosa rara, ninguno de esos momentos de su vida agradable le parecían ahora lo que le habían parecido lo que le habían parecido entonces: ninguno de ellos salvo los primeros recuerdos de su infancia. Allí en su infancia, había habido algo realmente agradable, algo con lo que sería posible vivir si pudiese volver”

                                                       La muerte de Ivan Ilich. Leon Tolstoi

Anuncios