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narcisaPocas veces los títulos son tan certeros como en este caso, Narcisa, con el subtitulo: Nuestra señora de las cenizas, porque es de lo único que es señora la narcisista Narcisa, de las cenizas y del crack que extiende como una posesa todos los días por su cuerpo.

Narcisa nos narra la destructiva historia de amor y sobre todo adicción entre Cigano y Narcisa en Río de Janeiro. Cigano, un gitano, expresidiario y yonqui rehabilitado conoce a Narcisa cuando esta tiene dieciséis años y ya es una prostituta que hace las calles. Comienza una relación con el gitano al que acude cuando se encuentra colgada y necesita dinero. Un día de la noche a la mañana desaparece y nuestro hombre se  trastorna, puesto que ha pasado a depender de la  caprichosa joven en casi todos los aspectos.

Al cabo de tres años, cuando Cigano ya casi habia levantado cabeza, la encuentra de nuevo hecha unos zorros.  Narcisa se había casado con un rico norteamericano y ahora está de vuelta en Río convertida en una adicta al crack y su aspecto dista mucho del de aquella joven vivaracha que en su día conoció el gitano. A partir de ese momento la relación entre ambos se convertirá en una relación mucho más enfermiza que la que tenían antes. Cigano está enganchado a Narcisa y Narcisa está enganchada al crack.

Narcisa se ha convertido en una joven malhumorada, que continuamente está dando voces, maltratando y chantajeando a nuestro hombre, cuando la situación llega al límite y se producen chillidos el autor nos pone en negrita las voces de la joven, o en otras ocasiones las del hombre, puesto que la relación se ha convertido en una batalla campal, en un toma y daca en el que yo te doy sexo, pero a cambio tú me das dinero para que me pueda meter crack. Narcisa nunca sera la novia de Cigano, sino su prostituta, puesto que siempre la tendrá que pagar por obtener sus favores sexuales.

Tanto Cigano como Narcisa son dos personajes tocados, ambos han tenido una infancia en la que han sufrido abusos, han vivido en los barrios más violentos y pobres de la ciudad, han convivido con todas las miserias habidas y por haber, pero Cigano ha conseguido salir de ese mundo, Narcisa es más joven, alocada y narcisista y se niega a abandonar el crack, mientras que el gitano piensa que va a conseguir sacarla de ese mundo, un sueño que el mismo debería saber que no es real, puesto que los adictos salen de la adicción cuando ellos lo desean.

Shaw ha escrito una novela con un Río de Janeiro caluroso, lleno de favelas, asesinatos por doquier, y montones de alucinaciones de la joven, en la que ninguno de los dos protagonistas juega limpio el uno con el otro, por mucho amor que piense que procese el uno a la otra y bastante desprecio de la segunda por este. No todo es blanco, ni negro en esta terrible y melancólica historia.

Aunque la novela tiene 700 páginas, el ritmo es ágil, puesto que está compuesta por capítulos breves. El defecto que la encuentro es que en ocasiones peca de demasiado repetitiva. El personaje masculino nos narra lo mismo una y otra vez para intentar conmovernos o enfadarnos, pero de tanto repetirlo consigue el efecto contrario.

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