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tresdias Lemaitre escritor tardío pero prolífico nos presenta su nueva novela la cual se centra en la culpa, aunque he de decir que a mí no me ha llegado a calar del todo la culpa del protagonista, ni tampoco me ha transmitido ese ambiente opresivo que tan acertadamente me llegaba en Alex, una de las novelas de la saga del pequeño Camille.

Antoine Courtin es un joven que vive en Beauval, un pueblo boscoso en Francia, tiene doce años, por una serie de circunstancias pasa de ser el líder de la pandilla a estar marginado por una maquinita, esto y otras circunstancias hacen que nuestro joven se cargue de ira, habrá un par de detonantes que ponen al chaval en el disparadero y cuando se encuentra en esta situación aparece el pequeño Rémi que sin comerlo ni beberlo será el objeto de su furia, y de una manera accidental mata al pequeño. No os desvelo demasiado porque esto aparece al principio de la novela.

Esto ocurre en el invierno de 1999, cerca de las fiestas de Navidad, la historia se desarrolla en tres momentos: 1999, 2011 y 2015.

Beauval como todos los pueblos pequeños, es un pueblo en el que todo el mundo conoce la vida de los demás, y muchos de sus habitantes se alimentan de las miserias de sus vecinos, el cinismo y la hipocresía están a la orden del día, incluso en esa presencia de parte del pueblo en la iglesia en una actitud en ocasiones impostada, como es el caso de la madre de Antoine.

No es mucho lo que se puede decir de tres días una vida sin que reventemos lo que ocurrió en Beauval, por ello no me voy a extender en el argumento de la historia. Como siempre Lemaitre es recomendable, entre otras cosas porque se maneja en la intriga psicológica como pocos, mas el sentimiento de culpa que quiere transmitirme a lo largo de la vida del protagonista no cala en mí demasiado y la novela me ha parecido inferior a otras. Lo que si nos deja entrever Lemaitre es que todo lo que hacemos en nuestras vidas siempre tiene un coste.

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