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petronilleAmélie Nothomb vuelve con otra de sus obras autobiográficas, Pétronille Fanto es el nombre que le pone la escritora a la auténtica compañera de burbujas: Stéphanie Hochet. Aficionada al champan, la autora necesita un buen compañero de borrachera, en este caso compañera, la  encuentra de manera imprevista en una librería donde ha sido invitada a firmar ejemplares de El sabotaje amoroso. Pétronille Fanto, una joven andrógina de veintidós años que parece que tenga quince, una especialista en Shakespeare y amante de Christopher Marlowe y de la autora,  con aspecto de poligonera, se convertirá con el tiempo en una escritora prolífica.

La relación entre ellas se convierte en una relación de sumisión casi absoluta a Petronille por parte de la autora, puesto que esta ve a Amélie como una burguesa que tiene una vida regalada y con el  mínimo esfuerzo es capaz de vivir de la literatura, algo que Amélie no piensa que sea cierto. Petronille no puede vivir de la venta de sus libros, por ello se somete a distintos experimentos con todo tipo de medicamentos para sacarse un sobresueldo, algo que hace que Amélie esté aterrorizada, pensando que cualquier día va a terminar cuando menos trastornada.

Ambas vivirán situaciones divertidas de hecho cuando Amélie va a entrevistar a Vivianne Westwood a Londres, al salir de la entrevista, encargos que acepta a regañadientes pero esta vez lo hace porque el personaje la atrae, llama a Pétronille puesto que en la entrevista se ha sentido tan humillada, ya que la Westwood la ha mandado incluso a pasear a su perro, que necesita pegarse una buena borrachera y para ello nada mejor que una compañera de fatigas. Disfrutarán de un hotel de lujo y por la mañana Pétronille le mostrará rincones de Londres a los que jamas acudiría la escritora.

Con sus tira y aflojas la novela llega a un desenlace que cuando menos es inesperado o ¿no?

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