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la-carneSoledad una mujer de sesenta años a la cual la aterra la vejez, ha perdido a Mario su último amante, le llama para decirle que ha comprado entradas para ver Tristán e Isolda, en un intento de que este acuda con ella, pero él le dice que también las ha comprado para acudir con su mujer. Ante un posible encuentro en la opera Soledad quiere darle celos  y para ello contrata a un scort llamado Adam.

A partir de ese momento empieza una relación con Adam de 32 años que jamás se imaginó que iba a tener lugar, pero la relación funciona porque ambos se curan las heridas.

Soledad es una comisaria de exposiciones que ahora trabaja en una que se va a celebrar en la Biblioteca Nacional sobre escritores malditos, tendrá problemas con una arquitecta más joven que se quiere hacer cargo del comisariado, es lo que tiene el tener una edad, las nuevas generaciones vienen pisando fuerte. Esto siempre afecta más a las mujeres que a los hombres, mientras en ellos significa experiencia en las mujeres en ocasiones se las ve desfasadas.

Todos los personajes de la exposición serán reales excepto uno, el de Josefina Aznárez que la autora ha situado en mi ciudad: Santander, el cual me ha resultado tremendamente atractivo y cuando estaba leyendo la historia se me hacía extraño que no supiera nada de él, hasta que comprendí que era producto de su imaginación, pero es importante que alguien recuerde como hace Rosa Montero en la novela, la tragedia civil más devastadora que ocurrió en el siglo XIX, que fue la explosión del vapor Cabo Machichaco en Santander, que dejo 590 muertos y 2000 heridos.

Desfilarán por la exposición los siguientes escritores: Philip K. Dick, Guy de Maupassant, María Lejárraga, Pedro Luis de Gálvez, María Luisa Bombal o María Carolina Geel, de los que la autora nos narrará porque los considera malditos.

La historia daría para hablar mucho más y sobre todo de la relación de los dos personajes protagonistas, pero por expreso deseo de la autora que al final de la obra nos pide a los lectores que guardemos silencio sobre la relación y dejemos la intriga para los que vienen detrás, yo respeto los deseos de Rosa Montero y os dejo con su novela.

Explosión del Cabo Machichaco