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cerok He de decir que no me gustan las novelas de ciencia ficción, ni congelación de personas, ni nada parecido, puesto que no creo en un futuro en el que podamos volver, como el que plantea DeLillo, pero aun así el autor hace que el tema te resulte interesante sobre el ansia de alguna parte de la población por la eternidad.

El padre de Jeffrey Lockhart, Ross, es el inversor principal de un centro donde se lucha contra la muerte congelando los cuerpos hasta que la tecnología pueda despertarlos. Jeffrey es un joven que vive el día a día, y  va a acompañar a su padre, con el que mantiene una relación un tanto distante, a despedirse de su actual esposa, Artis, la cual se encuentra a las puertas de la muerte. Cuando se encuentran en un lugar alejado de la civilización, probablemente cerca de Kazajistán  en lo que han dado en llamar el Proyecto Convergencia, Ross le comunica que él va a partir también en ese viaje con su esposa. Jeffrey se rebela y no quiere saber nada del tema.

Ross es un hombre frío con el que su hijo tiene sus más y sus menos, puesto que mientras que por Artis siente autentica devoción a su madre la abandono a su suerte y dejo a su hijo con ella, no se acuerda apenas de su nombre y menos de la parte de su vida que compartió con ella.

La novela empieza y termina en el complejo donde se produce la criogenización, enfrentadose a la muerte en los dos casos. En la parte central el autor nos muestra la vida de Jeffrey, el cual mantiene una extraña relación con una mujer que tiene un hijo adoptado aun más extraño. Un Jeffrey que quiere entender a ese niño e involucrarse un poco en su vida por hacerlo más feliz, mientras su madre no sabe que hacer con él.

Todo lo que se asocia a Ross es frío e impersonal, como esas instalaciones donde se propone alargar su vida, el aspecto cálido de la novela nos lo ofrece su hijo, que a veces parece que está de paseo por la vida, pero en realidad se involucra más de lo que parece en los momentos difíciles de las personas de su entorno. Desde luego carece de la ambición de su padre y es todo lo opuesto a él.

DeLillo nos enfrenta de nuevo a la muerte y a las relaciones humanas, en este caso entre un padre y un hijo un tanto distanciados.

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