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mujerbUna mujer baja una escalera. La mujer está desnuda, su cuerpo es pálido, el vello del pubis y la cabellera son rubios. Frente al fondo gris verdoso de una escalera y unas paredes difusas, se presenta ante el observador con una levedad en suspenso. Al mismo tiempo, con sus piernas largas, sus caderas redondeadas y plenas y sus firmes pechos, posee una gravidez sensual. Ésa es la figura que aparece en un cuadro del cotizadísimo pintor Karl Schwind. El protagonista y narrador de esta novela lo contempla fascinado en un museo. La fascinación tiene un doble origen: la obra llevaba décadas desaparecida, y además formó parte de la vida de quien nos cuenta la historia. Es un lienzo que conecta el presente con el pasado, cuando él era un joven e ingenuo abogado y le asignaron un caso que nadie en el bufete quería llevar. Un caso cuyo centro era ese cuadro. Estaba deteriorado, dañado, y había una disputa entre el propietario –el millonario Peter Gundlach–, el pintor y la mujer retratada –Irene Gundlach, la joven esposa del millonario–.Y el inexperto abogado se vio envuelto en esa historia triangular en la que no fue un mero testigo… (Sinopsis de la editorial).

De hecho nuestro narrador se vio involucrado en una historia que le pudo haber costado su carrera. Peter Gundlach encarga un cuadro a Karl Schwind, un pintor que en el momento que le encargan el cuadro no era tan cotizado como en la actualidad, pero una vez que vende el cuadro se quedará con la mujer del millonario, Gundlach en un arrebato deteriorará el cuadro y el pintor querrá restaurarlo e incluso volver a quedarse con él. Para dirimir el desacuerdo acuden al bufete de nuestro protagonista, como nadie quiere hacerse cargo del asunto se le asignaran a él. Se genera un conflicto entre el millonario y el pintor en el que el objetivo último en ese momento no es tanto el cuadro, al menos para Gundlach, sino que su bella esposa Irene vuelva con él.

Nuestro abogado se enamora de la mujer en cuanto la ve y le declara su amor de una manera torpe, esta, aprovechando la tesitura, incita al abogado a robar el cuadro, pues está harta de los dos hombres y este último piensa que es la oportunidad para rehacer su vida con ella.

Ahora ya es un hombre adulto que tiene hijos y perdió a su mujer en un accidente de trafico, ha visto el cuadro en Melbourne y quiere volver a ver a la que fue en un  la primera mujer de la que se enamoró. Irene vive aislada en una zona de Australia y ahora se encuentra enferma. Pasará con ella dos semanas en las que aparecen los protagonistas del pasado mas a su vez comparten confidencias sobre sus vidas, sus matrimonios, sus hijos y tal vez el futuro podía haber sido de otra manera si se hubieran encontrado en otra coyuntura.

Está claro que a Schlink le gusta meter en las historias un discurso narrativo en el que el protagonista sea un contador de historias, ya ocurrió en el lector donde el joven leía a la protagonista analfabeta y ahora el jurista se inventará una vida paralela protagonizada por ambos en Estados Unidos partiendo de cero, la cual le narrará a Irene cada tarde en la terraza.

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