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166_portadaRicardo Malpartida, detective privado de los bajos fondos, es contratado por la mujer del científico Ángel Mato que ha aparecido muerto en un edificio que estaban derribando en la Alameda de Bilbao. La policía quiere echar carpetazo enseguida al asunto, porque parece que detrás hay demasiados intereses y en un principio se habla de un suicidio, pero la esposa contrata a Malpartida para que investigue el asunto. Para llevar a cabo su investigación nuestro detective contará con la ayuda del portero y un sindicalista que tiene sus contactos en la policía, incluso le pide a su hija Andrea, que le busque información en Internet, porque esto de la tecnología a él no le va mucho, pero esta claro que Andrea como en otros temas no filtra bien.

Mato era un personaje curioso, bastante pagado de sí mismo, a lo largo de la novela veremos que las apariencias engañan, no era el hombre tan recto que aparentaba y tenía una vida al margen que escondía bastantes secretos de todo tipo.

A medida que Malpartida avanza en las pesquisas la situación se va complicando cada vez más dejando algún que otro muerto en el camino y amenazas de que  abandone la investigación, sino habrá consecuencias, pero al final no cesará en su empeño por una cuestión personal que no os voy a desvelar.

Además de los personajes de la novela, una de las grandes protagonistas será la ciudad, esa ciudad que Garrido mira con un poco de desconfianza y que en ocasiones critica como cuando habla del tranvía y su eslogan “Bilbao es Wonderful”, parece que el protagonista por boca del autor tiene añoranza de esa Bilbao antigua de hormigón más cañí y menos de diseño que la actual, con su Guggenheim y su Puppy, museo donde importa más el continente que el contenido.

Hay un párrafo que me ha hecho reír, pues es refleja a la perfección el mundo de hoy en día con relación a la lectura y la edición:

“Sï, he de reconocer que es una dedicación extraña en estos tiempos. No sé cómo pueden vivir de algo tan innecesario como los libros. Si fuera productor de queso de Idiazábal, todavía. Eso sí es importante para la sociedad. Y es la razón por la que se pagan miles de euros por el primero de la temporada. Pero, ¿fabricar libros? En fin, cada uno se suicida como quiere”

La novela tiene grandes dosis de humor y a su vez también de amargura y sobre todo de crítica social. Esta claro que el autor le tiene bien tomado el pulso a la sociedad bilbaína a la que nos pinta con su apariencia de grandeza, sus políticos corruptos como en todos los sitios, una policía a la que se puede acallar e incluso nos menciona a la banda terrorista, porque han tenido que convivir mucho tiempo con ella, de hecho la hermana del protagonista murió en un atentado.

Es la segunda novela que leo de Gonzalo Garrido, la anterior el Patio inglés, con un registro totalmente diferente me pareció excelente como trata el tema del suicidio cuando no acabas de encajar en la sociedad y en esta con tintes negros el autor sale mucho más que airoso. Ahora sólo me queda hacerme con las Flores de Baudelaire.

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