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funnyInglaterra, años 60, Barbara Parker se presenta a un concurso de misses en Blackpool, una pequeña ciudad costera del condado de Lancashire, gana el premio, cuando se da cuenta que no le conduce a nada abandona su reinado, uno de los mas breves, sino el más de la comarca y decide irse a Londres, puesto que quiere convertirse en una actriz.

A su llegada a la capital conseguirá trabajo en el departamento de cosméticos de unos grandes almacenes, y al poco tiempo entra en una teleserie que marcará durante más de una decada al público inglés, un público mayoritariamente entrado en años, que será fiel a la serie.

Barbara deja de ser Barbara para trabajar en la serie y se cambia el nombre por el de Sophie Straw, aconsejada por su representante y con el carisma de la joven, la serie pasa a llamarse Barbara (y Jim), el actor coprotagonista de la serie pasa a un segundo plano, para por circunstancias de la vida dejar la mayor parte del esplendor a la antigua joven llamada Barbara.

La novela nos relata la historia a lo largo de los años de todos los que participan en la serie, los guionistas Tony y Jim, los cuales se entienden a la perfección lo que hace que sus guiones sean brillantes, así como los problemas personales con los que conviven: son los años sesenta, Bill es abiertamente homosexual, pero la historia de Tony es más compleja pues tiene una crisis de identidad bastante importante. Por otro lado esta Clive el protagonista masculino de la serie, que fuera de los platos no sabe demasiado bien lo que quiere y Dennis, el productor, que bebe los vientos por Sophie, aunque esta no es consciente.

Hornby nos evoca la época de la aparición de la televisión y las series del momento, tirando incluso de series existentes como la de Lucille Ball, en forma de comedia, sin melodramas pero con grandes dosis de realidad. Y hablándonos de personas normales de la calle que como tantos utilizamos la televisión para huir de los problemas.

Si en alta fidelidad nos hablaba del mundo de la música con aquel dependiente elitista que prácticamente vendía sólo los discos que a él le parecían buenos y en Fiebre en las gradas nos ponía frente al mundo del fútbol, ahora nos habla de las teleseries como parte de la vida cotidiana.

ilovelucy

 

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