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supervivientesLa supervivencia empieza el primer día de curso… y dura toda la vida El colegio Agustín de Foxá se halla en venta. Las personas que han estado vinculadas a él (profesores, alumnos, padres…) comienzan un baile de pequeñas mezquindades tras el que ninguno volverá a ser el que era. Un antiguo alumno comienza a preparar un encuentro entre compañeros que se convierte en una cruzada para traer al chico más popular y rico de la promoción, un inútil heredero de un equipo de fútbol de segunda. Y María Victoria, una profesora llena de algo tan peligroso como la ilusión y falta de algo tan necesario como la agudeza, acaba por unir a los únicos supervivientes de un mundo que se cae a pedazos. (Sinopsis de la editorial).

Los supervivientes refleja un mundo escolar que es al que nos enfrentamos hoy en día. Sabadú ha atinado en ponernos frente a los grandes problemas de los colegios como es el acoso, que es lo que sufre Miguel Sanz por parte de sus compañeros, un aislamiento y un desprecio que le hacen incluso querer suicidarse.

Algunas alumnas a pesar de ser las más populares del colegio y mofarse de otros compañeros también esconden sus propios secretos como la bulimia y los trastornos de alimentación.

Los profesores son de lo más variopinto desde Marcial, un profesor de los de antes, con los que los alumnos y los profesores no se identifican en absoluto, esconde su propia amargura. María Victoria, nueva en el colegio, con un blog en el que vende sus maravillas del taller de escritura en el que está y los nuevos amigos que ha hecho, así como el logro de llegar a vivir sola, pero todo son apariencias porque en el fondo sabe que siempre se quedará sola.

La novela también nos narra la historia de los antiguos alumnos, que van a hacer una reunión después de unos cuantos años para verse. Lo organiza Julián, y en un principio todo iba de cine, cuando uno de ellos que ha llegado a ser jugador de un equipo de segunda división dijo que lo organizaran en su finca de Toledo, pero todo se queda en agua de borrajas tras invitar a alguno de ellos al palco del equipo.

Si hay un personaje detestable en la historia es el de José Chapín, escritor fracasado, que se mofa de todo, porque del primero que debería mofarse es de él. No le importa herir a las mujeres, aquí te tomo, aquí te dejo, porque yo estoy por encima de todo esto. Vamos un fiel reflejo de escritores mediocres y no tan mediocres que se creen que están en un estadio superior tanto cultural como intelectualmente, y para no sentirse tan fracasados el mejor remedio es burlarse de todo lo que se menea, como hace este elemento en el taller de literatura.

Hay un párrafo que me resulta muy elocuente y que refleja la realidad de parte de la literatura y la sociedad de hoy en día. Felicito a Jimina Sabadú por atreverse a decir lo que una parte de la población pensamos y no nos atrevemos a decir en público, sobre todo en lo referente a la literatura.

“Así pues la fiesta se centro de nuevo en la literatura y en lo mal que iba, en la coca y en quién la llevaba encima, y en el cine español y lo mal que estaba, y en lo estúpida que era la gente, que ni leía, ni veía películas, ni se metía rayas. En lo tonta y vulgar que era la gente que madrugaba, que prefería adocenarse frente a la televisión antes que entrar a disfrutar de aquellas nebulosa de ensayos sobre Vila-Matas, novela experimental sin argumento ni personajes, largometrajes de cine fantástico hecho en España, festivales de música con grupos venidos de Londres, Toronto y Leeds, cursos de creación literaria y restaurantes especializados en huevos rotos”

Hay algo que no llegaré a entender nunca, porque todo el mundo quiere escribir un libro y porque juzga la gente continuamente lo que leen los demás. La lectura es algo libre, como la música o el arte y a cada uno le puede gustar lo que le apetezca, aunque sea de calidad o no. Es ocio, no obligación, hay personas que no parecen entenderlo.

Esta novela ha ganado el XX Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla.

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