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Una primavera de perros_135X220Rocco Schiavione sigue exiliado en Aosta y de un mal café impresionante, porque ese lugar no le gusta absolutamente nada. Continua hablando con su mujer muerta y ligando con todas las mujeres del pueblo pero olvidandolas al día siguiente, esta tan desmotivado que no quiere que se presente un caso, seria el mayor de sus males. A pesar de refunfuñar constantemente, cada vez se esta adaptando más al clima y a los personajes de Aosta.

Al conocerse el accidente de una furgoneta en el que mueren el conductor y su acompañante, Rocco intenta desentenderse del asunto. Sin embargo, pocos días después, la desaparición de una joven perteneciente a una rica familia de constructores de la zona despierta su interés. Cuando se adentran en el caso, la historia que en un principio parecía algo tan sencillo como un secuestro a una joven de familia acomodada se va a complicar un poco más,  ya que en los últimos tiempos la empresa de la familia no iba tan bien como estaba previsto, se había producido suspensión de pagos a algunos trabajadores, y los policías piensan que la razón del secuestro este vinculada con alguna persona que estaba descontenta con la situación en la que la había dejado la empresa.

Chiara, la joven secuestrada, estuvo el día anterior en una discoteca con su novio Max, un joven de veinte años bastante poco espabilado y su amiga, que es la que da la alerta cuando no va al instituto al día siguiente, pues le parece inconcebible que Chiara haya faltado a un examen fundamental para la selectividad. Cuando interrogan a Max, esta claro que no tiene muchas luces y no creen que este relacionado con el secuestro, a lo que si se dedica el joven es a trapichear con los medicamentos que receta su padre, algo que será determinante para entender una parte de la investigación.

Schiavone y sus hombres a medida que avanzan en la investigación del caso les lleva al blanqueamiento de capitales en dos locales de la ciudad y a conexiones con la mafia, algo que deja perplejo a Rocco, pues esto es frecuente encontrarlo en Roma, ¿pero en Aosta? que le parece el lugar más inofensivo y aburrido del mundo. Ya se sabe en todas partes cuecen habas.

La novela tiene un final abierto para otro caso, debido a una circunstancia del todo imprevista que afectará personalmente al subjefe, ahora que parecía que había revivido un poco volverá otra vez a la nostalgia y la tristeza.

Nueva entrega de Schiavone que se lee en un suspiro, aunque yo no le veo demasiada semejanza con Camilleri como nos quieren vender las editoriales.

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