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cuando-eramos-angelesClara, una joven periodista, tras la muerte de su marido decide irse a vivir a un pueblo de menos de mil habitantes llamado Fuentegrande, allí montará un periódico local y vivirá momentáneamente en el hostal Las Rosas, regentado por una mujer llamada Chabela que será prácticamente   con la única que se relaciona.

La aparición del cadáver de Fran Borrego, uno de los dueños de las tierras que rodean el pueblo, hará que esa vida aparentemente tranquila le muestre una sociedad repleta de envidias, intrigas y tramas incompletas que provienen de un pasado que desconoce.

La muerte del hijo del cacique hace que Clara investigue un poco más en el pasado de Fran, pues quiere llegar al meollo del asunto, a saber quien ha matado a ese hombre. Para ello la novela se moverá a golpe de flashback, hacia los años 90, años en los que se creo la pandilla del pueblo, como habrá dos bandos: el de los más acomodados, y el de los más pobres. El papel que jugaron las mujeres en esta época y sobre todo el de Eugenia, la joven adinerada que venía de la ciudad a pasar el verano al pueblo y cautivaba a todos los adolescentes. Rosario, la chica formal, que termina casándose con el hijo del hombre rico del pueblo y María, hija de Chabela, una muchacha liberal que tiene sus problemas, aunque su madre no lo sepa.

Es en la adolescencia donde se crearan esos conflictos, las envidias que darán lugar a lo que ocurre cuando llegan a la edad adulta.

Mi opinión respecto a la novela es que no está mal, pero hay cosas que no me gustan, por ejemplo: el nombre de los capítulos relacionados con las comidas, esto ya lo he visto en Vázquez Montalbán o puede recordar a novelas Como Agua para chocolate. Es una intriga en un ámbito rural que no llega a convencer del todo, entre otras cosas no sé de ningún pueblo tan pequeño que tenga un periódico, y la prensa hoy en día tiene poco futuro. Es poco creíble. La historia de la periodista investigadora ya esta inventada en el género negro o de intriga pero con más atino. La novela no me ha entusiasmado pero se deja leer.

 

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