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madreDolores, la tía soltera, hermana de Ángel siempre vivió con la familia, incluso cuando este murió, el hombre fuerte, el referente para la mujer, la hermana y las hijas. Ahora todas notan su ausencia y el no poder dialogar con él, el hombre que las entendía un poco a todas, en ese mundo de mujeres que es el hogar.

Gloria, la madre es la mujer caprichosa que impone su voluntad, que en ocasiones recela de Dolores porque piensa que puede robarle el cariño de sus hijas, pero que siempre vuelve a ella porque la necesita, más de lo que la necesita esta última, aunque crea que es la fuerte en esa relación.

Dolores es una mujer guapa que nunca se ha casado y siempre se ha volcado en la familia de su hermano, ese refugio que hallaba en cuidar a sus sobrinas y ayudar a su cuñada era el mayor consuelo, ahora se le cruza en su camino un hombre más joven que quiere casarse con ella para dar un hogar a su hija, mas Dolores no quiere dar ese paso y camina en una indecisión a veces marcada por su familia.

Las hijas no son lo que la madre hubiera deseado, al menos Ángela se ha casado dos veces y ha tenido dos hijos, es el consuelo que le queda. Pero ¡Ay Natalia! Natalia ha sido la oveja negra, la que ha vivido veinte años con otro hombre sin estar casada, porque este hombre ya tenia una mujer, una vergüenza y la joven Natalia se merecía algo mejor, porque mantiene una relación a escondidas del mundo y de la familia, por eso su madre discutió con ella y se fue a la casa con jardín. ¿Pero era esto lo que quería Natalia, una relación así? Tal vez el hombre de Natalia la considera la verdadera mujer de su vida y a la joven le es suficiente con esto, de todas formas excepto la tía Dolores el resto de la familia la juzgará.

Madre e hija es una excelente novela sobre las relaciones familiares, los conflictos que surgen en la familia, las críticas hacia aquello que no es políticamente correcto. En la novela hay dos bandos, aquellas que se dejan llevar como Natalia y Dolores y otras que quieren ejercer su voluntad como Gloria y Ángela, pero ninguna de ellas logra algo parecido a la felicidad.

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