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departamentoCuando se conocieron eran jóvenes y estaban llenos de esperanza. Aunque ambos vivían en Nueva York, solían enviarse cartas en las que imaginaban cómo sería su futuro. El remitente era siempre el mismo: ‘Departamento de especulaciones’. Se casaron, tuvieron un hijo y sortearon como pudieron los pequeños obstáculos de la vida familiar.

Pero imperceptiblemente algo ha ido cambiando. Han aparecido miedos y dudas que ponen en cuestión todo cuanto tienen. En un intento de encontrar el punto en el que se equivocaron de rumbo, la esposa echa la vista atrás para tratar de adivinar qué se ha perdido y qué puede salvarse todavía. (Sinopsis de la editorial).

Departamento de especulaciones no es la típica novela al uso, parece una novela hecha de retales, de párrafos sueltos, de pensamientos, de citas literarias, el diálogo apenas está presente en la novela y el espacio mayormente lo ocupa los pensamientos de la narradora.

La novela nos narra la evolución de una pareja, en la que parece que la triunfadora y la fuerte es la mujer, esa mujer que ha escrito un libro, es profesora y quiere completar su vida teniendo un hijo. En este caso una hija.

Los tiempos felices de su matrimonio tendrán muchas cosas en contra: ella no es capaz de escribir otra novela, por lo que acepta un encargo extraño, tienen la casa llena de chinches, su hija viene del colegio con piojos, pero esto son males menores.

En su test de personalidad se define de la siguiente manera:

  1. Disfruto con la sensación de correr en coche.
  2. Es bien sabido que suelo acostarme muy tarde.
  3. Me atraen los juegos de azar.
  4. Las fiestas me ponen de los nervios.
  5. Suelo comer más deprisa que los demás.
  6. Mis amigos dicen que soy muy susceptible.
  7. Prefiero hacer cosas en casa en vez de salir.
  8. A menudo temo no estar a la altura de los desafíos de la vida.
  9. Me gustaría aprender a pilotar un avión.
  10. A veces me pongo nerviosa sin motivo aparente.

Este decálogo nos deja ver la inseguridad de nuestra protagonista en muchos aspectos, que se manifestará cuando su marido le es infiel. Es incapaz de hacer frente a la situación y le sobrepasa. Acude continuamente al psiquiatra, llega un momento en el que quiere conocer a la mujer con la que está su marido y al final planteará una solución radical para que este vuelva al redil, sin estar segura si todavía le ama o no. ¿En realidad ama el riesgo o quiere cierta estabilidad? ¿O todo es producto de su histeria, su delirio? Con esta pregunta os dejo.

Entrevista a Jenny Offill en El Cultural

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