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Una voz de noche_135X220 Montalbano cumple 58 años y empieza mal el día, en primer lugar no tiene ni idea de que es su cumpleaños y cuando le llama Livia para felicitarle no sabe ni porque lo hace y sale por los cerros de Úbeda. Se encamina a la comisaria y tiene un incidente con un conductor un tanto chulesco, llamado Giovanni Strangio, que resulta ser el hijo del presidente de la provincia.

Esa noche se produce el robo en un supermercado propiedad de los Cuffaro, una de las mafias locales, regentado por Guido Borsellino. Acudirá al lugar de los hechos Mimi Augello y cuando está interrogando al hombre este le acusará tanto a él como posteriormente a Salvo de presionarlo y querer endilgarle el muerto, lo cual conduce al hombre al suicidio. Eso es lo que da a entender la opinión pública, en el canal de Ragonese, el de más audiencia en la isla.  ¿Pero es en realidad un suicidio? Nadie quiere hablar claro por temor a los Cuffaro, ni en el informe del forense.

Si Montalbano no tenía poco con el tema anterior, la historia se complica cuando aparece muerta la novia de Giovanni Strangio, la cual ha sido salvajemente asesinada con cuarenta y siete cuchilladas. En un principio el sospechoso será el novio, pero no todo es tan obvio como parece y además tiene una coartada sólida puesto que se encontraba en Roma.

Montalbano y su equipo se ven envueltos en una trama peligrosa puesto que por un lado se tendrán que enfrentar a la mafia y por otro lado a los políticos, desde el presidente provincial hasta algún que otro diputado: “Otra forma de mafia”

La novela como siempre tiene sus toques de humor con Catarella no atinando con los nombres de todo aquel que llama por teléfono o se presenta en la comisaria, pero esta vez quien verdaderamente le pone de los nervios al comisario es Fazio, puesto que es tan eficiente que cuando le va a mandar investigar algo este ya lo ha hecho.

En esta entrega a diferencia de las últimas a Montalbano no se le cruza ninguna mujer en su camino, lo que se le cruza como siempre serán las cenas que le hace Adelina y las comidas que se zampa en la taberna.

Al final aparece una nota del autor diciendo que esta novela la escribió antes que las últimas publicadas, no me extrañaría nada, Camilleri ya tiene noventa años y me imagino que la editorial quiera exprimir toda la obra que conserva. A mí me ha gustado menos que las últimas entregas, pero el siciliano siempre se deja leer.

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