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nieveBerlín, otoño de 1989. El Telón de Acero cae, y mientras algunos jóvenes se encaraman en el Muro y festejan la próxima reunificación de Alemania, otros esquivan balas y otros nadan en una corriente subterránea que recorre íntegramente la ciudad como una densa tela de araña. Para unos, la noche se llena de esperanza y para otros, de avaricia: hay prisas por aprovechar a fondo la situación y hacer limpieza de personas y documentos. La ciudad es un hervidero de cohetes y proclamas. En medio de ese laberinto de fuego se mueve una muchacha que va siempre en bicicleta, dos hermanas noctámbulas y lascivas, una banda que aspira a enriquecerse hasta el límite de lo posible y un hombre perseguido por una bala que nunca encuentra su destino. (Sinopsis de la editorial).

En la tercera entrega de la detective Ágata Blanc nos lleva a su adolescencia con trece años cuando vivía en Berlín, es una muchacha curiosa, que se denomina a si misma “espeleóloga de los mundos”. Corre el año 1989 y el muro acaba de caer. Ágata se mueve en un ambiente peligroso, en el que un joven enloquecido está obsesionado con ella, mientras pasea en bicicleta por Berlín visitando a su amigo moribundo, Albert, y observando a su madre Vicky Bauhaus, mujer que trabaja en un cabaret erótico, y a su tía Vera, la cual tiene una conducta un tanto errática en los últimos tiempos.

La novela comienza con la aparición de un cadáver sin rostro en un lago de la ciudad, Ágata será quien encuentre el cadáver de la mejor amiga de su tía. Vera está metida en un tremendo lío cuando retorna a su vida un antiguo amor, Yaquio, el cual ahora mismo también se pasea por los límites de la vida.

En su día hizo un trato con Amadeus, un mafioso y ahora que el telón ha caído es el momento ideal para hacer negocios sucios, pero Amadeus ha perdido la confianza en Yaquio y su existencia se va a complicar terriblemente.

Ante esta situación Vera y Yaquio unirán fuerzas para solucionar sus problemas, abandonaran Berlín e irán a París. Donde vivirán una situación de amor y muerte. Mientras tanto la adolescente Ágata intenta comprender lo que sucede a su alrededor y para enfrentarse a su madre o así lo veo yo, se hace polaroids de su cuerpecito que colgará por la ciudad.

De todas formas os recomiendo leer la visión que da Jesús Ferrero de su novela en El Mundo así podréis comprenderla mejor. De hecho la trilogía de Ágata Blanc, no sólo es novela negra, sino es “gran novela”, Ferrero nos sumerge en el alma humana, en el bien y el mal y en esos espacios difusos que están en medio del bien y el mal según se los mire.

Jesús Ferrero: “Las mafias siguen en la vida política y social”

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