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beso«No le pido que indague en el alma de mi hija, sólo le pido que averigüe dónde se encuentra y qué clase de vida está haciendo.» Éste es el encargo que Lucía Valmorant hace a la detective Ágata Blanc para que localice a su hija. Las investigaciones la llevan hasta París, donde se encontrará con la verdadera Alize… Ágata será atraída por caminos que nunca habría imaginado y que la estaban aguardando como una revelación.

Primera entrega de la detective Ágata Blanc. Esta acepta buscar a la hija de una “aristócrata” madrileña en un encargo en un principio sencillo, pero que no tiene nada de tal y llevará a la detective por los caminos más oscuros del deseo a través de la ciudad de las luces.

Para hallar a la joven se pasará primero por el hospital en el que trabajaba y nuestra detective se encuentra con una relación extraña entre los pacientes y la doctora Alize, a los cuales primero les pronostica la muerte con un consuelo añadido y posteriormente les dice que están bien. Uno de estos pacientes conducirá a Blanc hacia París, ciudad en la que se encuentra.

Aquí tomando como referentes a escritores como Proust y Lewis Carrol, comenzará un juego de espejos en lo que nada ni nadie es lo que parece, y en el que nuestra detective se verá seducida por la manipuladora Alize, la cual la llevará a su terreno, a su lado oscuro y hará que su mundo en ese momento se tambalee.

Narrada en dos voces, principalmente por la detective Blanc, y por Alize cuando esta lee su diario, en el cual la joven se manifiesta tal y como es, con sus traumas, no con las múltiples mascaras que utiliza.

El beso de la sirena negra es una sutil historia sobre la manipulación, la sensualidad y la venganza, donde los aparentes secundarios tienen un papel muy importante.

No es una novela negra sencilla, siempre he pensado que los autores que manejan otros géneros se mueven mejor y con más sutileza en el género negro, me sucede con Pierre Lemaitre, David Llorente y con Jesús Ferrero entre otros. Son novelas que hacen trabajar más nuestra comprensión lectora. Es una lectura muy recomendable y creo que la saga de Agata Blanc va in crescendo, pues hace tiempo leí “La noche se llama Olalla” y me fascinó. A ver que me depara Nieve y neón.

Entrevista a Jesús Ferrero en El Cultural

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