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guitarraAbandonado por su musa, Oliver Orme ha dejado de pintar. Quizá ya no sea un pintor, pero siempre será un ladrón. No roba por dinero, sino por el placer casi erótico de quitarle algo a otro. Posesiones como la irresistible Polly, la mujer de su gran amigo Marcus. Cuando este robo sale a la luz, con consecuencias irreparables para Marcus, Polly, Orme y su mujer Gloria, el culpable se refugia temporalmente en el hogar de su infancia. Un viaje que le obligará a enfrentarse a sí mismo en busca de la redención.

En la guitarra azul Banville nos presenta a un ladrón, un ladrón que comenzo robando un tubo de pintura blanco de zinc y ahora ha robado la mujer de su amigo. Un robo que trastocará su vida y la de sus amigos. No es un robo fruto del amor, sino del deseo, como cuando robaba pequeñas cosas y la pulsión de esa incertidumbre en torno a que te pillen le excitaba más que el objeto robado. ¿Es Polly otra más de esa colección?

Oliver se ha convertido en un pintor que no es capaz de pintar, de ser un pintor famoso y tener sus obras expuestas por medio mundo, ahora le han abandonado las musas y se vuelve con su mujer Gloria a su Irlanda natal.

Cuando conoce a Polly, desea que pase a ser otra de sus posesiones desde el primer momento que la ve, le atrae como un imán y es algo compartido, pero pronto Marcus, marido de Polly, se da cuenta de que Polly no es la misma de siempre y se lo comenta a Oliver, el cual se echa a temblar y huye porque es un cobarde incapaz de enfrentarse a la situación.

Polly abandona a su marido y se enfrenta a Oliver, le echa en cara que ella le amaba y el no ha movido un dedo por ella. En la historia las fuertes serán las mujeres, mientras que Oliver se deja llevar, pero también se deja llevar por los celos cuando ve que ha perdido ese espacio con las dos mujeres, una a la que verdaderamente ama y con la que ha pasado la vida, las desgracias y triunfos que también le trajeron sus obras en un principio, y la otra el objeto de deseo que transforma su vida y le hace enfrentarse a su espejo para hacerle ver que no es más que un débil y él lo sabe.

El final es de lo más justo: la vida le devuelve unos cachetazos para que su ego desaparezca y tal vez ya no robará nunca más.

La novela esta dividida en tres partes y esta cargada de citas teatrales y de referencias a pintores como Cezanne, Poussin…

Entrevista con John Banville

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