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madridSabes que hay gente a la que le han quitado la voz y ya solo les queda el llanto o el silencio.

Tú mismo, en algún momento, has apretado los puños ante la injusticia y cargas sobre la espalda más peso del que se puede soportar.

Seguro que has contemplado la desesperación ante ti, pero te niegan lo que has visto con tus propios ojos y te dicen que eso de lo que hablas no ha existido nunca.

Probablemente creas que a ti también te están dejando sin voz y te preguntas si no acabarás como los demás, condenado al llanto o al silencio.

Bien.

Debes saber que yo he venido a poner las cosas en su sitio para ajustar cuentas con el pasado.

Que llego de la mano de un escritor que de repente toma conciencia de su enorme responsabilidad y te agarra de las solapas y te grita: ¡Despierta!

Que vengo a hablarte de la verdad, aunque mis páginas quemen.

Yo soy eso, el punto de inflexión.

Y vengo a decirte que jamás debes perder la esperanza.

Madrid:frontera

Madrid:frontera es una novela dura, una distopía que nos enfrenta a un futuro nada prometedor. Un Madrid en el que la mayor parte de la población vive en unas situaciones tan precarias que sus casas son cartones: son los comebasuras y los vagabundos. Frente a ellos se encuentran otros, que no quieren saber nada de estos y viven en urbanizaciones alejadas con todas las comodidades del mundo: son los gobernantes, los banqueros, los que manejan el cotarro, los que se encargan de echar de sus casas a los comebasuras y a las clases humildes y beneficiarse de ello.

Llorente nos presenta un Madrid en el que hay playa, una playa llena de sirenas, una ciudad con ramblas y un cinturón para entrar en la ciudad, el de la M-30 lleno de muertos en sus cunetas que emiten una especie de llanto y gritos de dolor. Una ciudad en las que sus ciudadanos no tienen sanidad, la educación se transforma de un día para otro, el momento en que se produjo esta transformación: el día que se produjeron las “jornadas de puertas abiertas”. Puertas abiertas para expulsar a los docentes laicos y volver a una enseñanza viciada y maldita regida por la Iglesia.

En el centro de la historia está Igi W. Manchester, que envejecerá con la ciudad, y tambien cambiará, pasa de ser un contestatario que se enfrenta al poder a convertirse en un funcionario dentro del engranaje, y este atrapa a muchos de los que entran en él, es más comodo vivir en una casa decente con una situación acomodada, que en la calle enfrentandote a la miseria y a la decadencia.

La novela es dura, incomoda, puede llegar a molestar. ¿Pero se aleja tanto de la realidad? Incluso la de este momento, yo creo que no. Esta claro que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Esperemos que la cosa no llegue a un futuro tan poco halagüeño como el que nos pinta el escritor, pero no vamos muy desencaminados.

Tras te quiero porque me das de comer, Llorente nos ofrece una dosis de realidad y escribe otra gran obra. No le perdamos la pista porque esta escribiendo lo mejorcito en negra y no tan negra.

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