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espectrosSinopsis: «Cuando ya no cupo duda de que Yegor Timoféyevich Pomerántsev, el subjefe de la oficina de la Administración local, había perdido definitivamente la razón, se hizo en su favor una colecta que produjo una suma bastante importante y se le recluyó en una clínica psiquiátrica privada». Así comienza Los espectros, retrato con imágenes ligeras y contrastes pétreos, de pesimismo inabarcable y humor oscuro, que nos acompaña hasta las proximidades de la locura, esa zona inasible y sombría en que lo entrañable y la necesidad de redención se aúnan.

Los espectros, novela breve. nos narra la vida en un sanatorio ruso de cuatro personajes. El alegre Pomerántsev, el cual en su delirio se cree que es un doctor que con la ayuda de San Nicolás cura a los enfermos. El sombrío Petrov, el doctor Sheviviov y la enfermera.

Excepto la alegría de Pomerántsev todos viven sumidos en una profunda melancolía, desde Petrov, hombre obsesionado, ya que piensa que le persiguen y le quieren matar. En oto tiempo compartía el Babilonia con el doctor, en el cual este último desahoga sus penas tomando champán y compartiendo su ocio con todo tipo de bohemios.  Junto a ellos aparece un hombre que continuamente llama a las puertas.

La vida en el sanatorio tiene un discurrir tranquilo, demasiado tranquilo para ser un psiquiátrico. Pero no es un psiquiátrico al uso, es uno pequeño, en el que conviven unas veinte personas.

La enfermera esta locamente enamorada del doctor, aunque Pomerántsev en sus delirios piensa que es de él de quien esta enamorado. Más el doctor sólo la ve como una trabajadora.

Los espectros es una novela que trata la locura desde puntos de vista distintos, desde la alegría quijotesca de Pomerántsev, hasta la melancolía y la obsesión de Petrov. Y las válvulas de escape de los dos encargados del centro, el doctor con su vida nocturna disipada y la enfermera con su devoción y amor al doctor.

¿Donde están los limites de la cordura y la locura? Creo que todos los personajes se mueven en cierta manera en torno a esta última.

Hoy, Día Mundial de la Salud Mental quiero agradecer a los psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y todos aquellos que voluntariamente trabajan con los enfermos mentales,  su dedicación y vocación.

Convivir con la enfermedad mental es algo difícil y delicado desde mi punto de vista. Por eso creo que debemos respetar a todos los que la padecen y  tratarlos como a un igual.

En el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se afirma que:
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
En el Preámbulo de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se declara que:
“…la discriminación contra cualquier persona por razón de su discapacidad constituye una vulneración de la dignidad y el valor inherentes del ser humano”.

Estoy totalmente de acuerdo con las dos declaraciones. Y debemos huir de la mofa, el abuso y de la falta de respeto hacia las personas con este tipo de trastornos.

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