Etiquetas

,


asselineau-208x300

La editorial cantabra El Desvelo ha recuperado este par de obras de  Asselineau más conocido por ser el biógrafo de Baudeleaire que por su producción literaria.

Ambas obras breves, nos narran la obsesión de un amante de los libros y un amante de la música. En la primera un librero se deja llevar por un personaje de una manera que a el mismo le sorprende cuando va a comprar libros. El personaje que le acompaña, personificación del diablo, le ordena que compre todo tipo de libros que jamas compraría y el accede. Posteriormente el librero va a una subasta y empieza a pujar por todos los artículos de la misma llegando a precios desorbitados que no puede pagar. Todo esto le conducirá a la ruina. ¿Pero que pasara finalmente, se solucionara su vida? ¿Podrá salir de ese infierno en el que ha entrado?

En el infierno del músico, un músico que se traslada a vivir a París desde Alemania, poco a poco se va quedando sin dinero hasta que un mecenas le compra su partitura y consigue enriquecerse. Pero a medida que pasa el tiempo no es capaz de tocar ni de componer y se marcha huyendo primero de París y posteriormente de Alemania, se embarcará y tras mucho peregrinar llega a una isla en el mar de las Indias donde finalmente consigue hallar la paz en los brazos de su primera oyente.

Son dos historias de obsesiones, una por los libros y otra la música. Los amantes de ambas en más de una ocasión se han llegado a ofuscar tanto con el tema que han enloquecido. Esto se refleja con más frecuencia en el mundo de la música, de hecho cuando recuerdo a algún músico que me gusta siempre aparece una fase de su vida en la  cual perdió la razón, pero en  muchas ocasiones los sonidos de ese momento son sublimes.

La segunda historia me ha parecido más elaborada que la primera, pero tal vez como tengo mayor debilidad por los libros, me ha gustado más el infierno del bibliófilo.

Gracias al Desvelo por recuperar este tipo de obras y cuidar su edición.

“El análisis de un libro es siempre un armazón sin carne. Sin embargo, este análisis puede bastar a un lector inteligente para adivinar el espíritu de investigación que anima el trabajo del Sr. Asselineau. Se ha repetido muchas veces: el estilo es el hombre; pero ¿acaso no puede decirse con igual justicia: la elección de los temas es el hombre? De la carne del libro puedo decir que es buena, suave, elástica al tacto; pero el alma interior es lo que ante todo merece ser estudiado. Este librito encantador, personal, excesivamente personal, es como un monólogo de invierno susurrado por el autor con los pies sobre los morillos. Tiene todos los encantos del monólogo, el aire de confidencia, la sinceridad de la confidencia, e incluso esa negligencia femenina que forma parte de la sinceridad. (…) Este quiere ser leído como fue hecho, en batín y con los pies sobre los morillos. ¡Bienaventurado el autor que no teme mostrarse en bata! Y, a pesar de la humillación eterna que el hombre experimenta al sentirse confesado, ¡bienaventurado el lector pensativo, el homo duplex que, sabiendo reconocer en el autor a su espejo, no teme exclamar: Thou art the man! ¡He aquí mi confesor!”

                                          Sobre La Double Vie. Charles Baudelaire

Reseña en el Diario Montañes

Anuncios