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de profundisSinopsis: El escritor portugués José Cardoso Pires sufrió en 1995 una isquemia cerebral, que le ocasionó una pérdida de la memoria y problemas en los centros cerebrales que controlan el habla y la escritura. «Siempre he dicho que aquello fue una muerte amable -cuenta el propio Cardoso-. Perdí la memoria, no podía escribir ni leer, no sabía nada de nadie; nada me gustaba, ni detestaba a nadie. Como no tenía memoria, tampoco tenía sentimientos. No sentí ningún dolor, y si no fuera por los amigos y mi familia aquella hubiese sido la muerte ideal.» Contra todo pronóstico, poco a poco fue recuperándose hasta poder contar en De Profundis su lento regreso a la vida desde las puertas de la muerte, y su proceso de recuperación de la memoria que fue también de recuperación de la propia identidad. De profundis es el testimonio de una experiencia límite, en la frontera de la existencia física y espiritual.

Testimonio de primera mano de una persona que es capaz de recuperarse de una isquemia cerebral contra todo pronostico. Cuando los médicos habían dicho a la familia que permanecería en una especie de limbo.

Joao Pires nos cuesta esa experiencia al borde de la muerte con total normalidad, nos narra como parece más un niño que un adulto y utiliza palabras comodín para entenderse con los demás tales como rua, pues no acierta a recordar como se pronuncian.

Relato breve pero conmovedor en el que el autor nos quiere reflejar que aun en las circunstancias más adversas puede haber esperanzas.

Ocurrió un jueves del mes de enero del año 1995. El novelista portugués José Cardoso Pires (San Joao do Peso, 192S – Lisboa, 1998) notó que sucedía algo raro, jamás se había sentido de aquel modo e incluso olvidaba el nombre de su mujer y dudaba del suyo. él no lo sabía, pero un error grave se había producido en la computadora central de su organismo: sufría una isquemia cerebral. Un fallo de la circulación arterial le estaba dañando peligrosamente las neuronas privándolas de oxígeno para respirar y azúcar para alimentarse.

Empezaba la “travesía por las tinieblas blancas, había dado los primeros pasos por el territorio de tinieblas del “anochecer de la memoria”. De Profundis, vals lento es la crónica de aquel desasosegante aniquilamiento de la subjetividad: las neuronas afectadas hibernaron, otro que sí era él pero no lo era ocupaba su cuerpo, y la conciencia se le había suspendido.

                                                                                                         Jordi Amat

El hombre deshabitado, Manuel Arranz

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