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intemperieSinopsis: Un niño escapado de casa escucha, agazapado en el fondo de su escondrijo, los gritos de los hombres que lo buscan. Cuando la partida pasa, lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente de aquello que le ha hecho huir. Una noche, sus pasos se cruzan con los de un viejo cabrero y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos. Intemperie narra la huida de un niño a través de un país castigado por la sequía y gobernado por la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral ha escapado por el mismo sumidero por el que se ha ido el agua. En ese escenario, el niño, aún no del todo malogrado, tendrá la oportunidad de iniciarse en los dolorosos rudimentos del juicio o, por el contrario, de ejercer para siempre la violencia que ha mamado. A través de arquetipos como el niño, el cabrero o el alguacil, Jesús Carrasco construye un relato duro, salpicado de momentos de gran lirismo. Una novela tallada palabra a palabra, donde la presencia de una naturaleza inclemente hilvana toda la historia hasta confundirse con la trama y en la que la dignidad del ser humano brota entre las grietas secas de la tierra con una fuerza inusitada.

Un niño huye, agazapado en las entrañas de la noche. La fuga es un enigma que iremos resolviendo mientras que leemos con los sentidos: la novela tiene una plasticidad que concita sensibilidades que a menudo permanecen adormecidas en los lectores. Carrasco nos hace tomar consciencia del cuerpo de sus criaturas y de la presencia de lo creado. El niño, cuando sale a la bóveda celeste escruta un cielo de resonancias ancestrales. Si el lector lo siente, ya está dentro, y muy probablemente no saldrá hasta llegar a la última página. Ese niño que escapa se topará en cierto punto de su huida con un pastor anciano; a partir de aquí la trama se trenzará con un hilo argumental fibroso. A pesar de que las palabras, más concretamente el idioma, juegan un papel esencial en la argamasa de la narración, los personajes apenas hablan entre ellos. El milagro de la amistad entre el joven y el viejo se crea a partir de gestos y miradas, movimientos bien dibujados en la penumbra de la madrugada. Ese palabra casi inexistente dota al relato de una densidad que viene alimentada por un narrador soberbio. Uno siente que éste va trascendiendo el hueco del silencio y recuperando un tiempo remoto, además de demoler la planicie verbal a la que nos tiene acostumbrada gran parte de la narrativa contemporánea ibérica.” Manolo Haro. Estado Crítico.

Intemperie me ha parecido un buen libro a la par que distinto a los que leo habitualmente con ecos de Delibes y un lenguaje de carácter rural que en ocasiones me costaba comprender, pero os voy a poner un enlace a un Blog donde hacen una critica perfecta a este libro.

El placer de la lectura

Intemperie. Libro del año para los libreros

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